«Thurid- Penumbras», es el último libro que me he leído, el cual prometí a su dueño que reseñaría en esta página. Desde aquí le mando mi más sincera enhorabuena, y un poco más abajo os diré por qué.

Cabe decir, por cierto, que empecé a leerlo nada más llegó a mis manos, pero a los tres días tuve que aparcarlo en la mesilla, (muy a mi pesar pues me tenía enganchada desde la primerísima página), pues un señor resfriado se apoderó de mi y no tuve más remedio que parar, y cuando digo parar, es parar también de leer, o de lo contrario, de lo grogui que estoy entre la enfermedad y el remedio medicinal… pues como que no me entero mucho de lo que leo. Así que decidí continuar cuando me encontrase mejor. Por suerte no tuve que esperar mucho.

Esta es una novela un tanto peculiar para mí. Dentro del género fantástico, y sobre todo épico, tiendo muchas veces a rechazar aquellas que van cargadas de demasiada violencia explícita y que, aunque no te cuenten mucho, te lo acabas imaginando. Soy un poco blandengue, que le voy a hacer…

Pero con «Thurid- Penumbras» me ha pasado algo insólito. Es una historia de la época de los Vikingos, así que os podéis imaginar… pero he podido leerla sin problemas, pues está muy bien escrita, relatada, contada, expresada, pensada… la trama está muy bien desarrollada y a pesar de ser una novela no muy larga, (apenas unas 260 páginas), no está escrita para nada con prisas y aún así me parece completísima en todas sus partes: tiene un buen comienzo, una trama intermedia digna de cualquier autor de renombre en este género, y un desenlace muy pero que muy bien trabajado.

La historia está centrada en la Noruega del siglo XI d.C, en pleno proceso de cristianización de Escandinavia, en el cual una joven niña aparece abandonada en una aldea. Existe un ser (Dökk, la gran Völva), que desvelará que la pequeña es descendiente del mismísimo Thor, dios del trueno. A raíz de esto, una serie de acontecimientos posteriores pondrán a prueba su preparación como guerrera. La pequeña Thurid tendrá que luchar por su supervivencia al mismo tiempo que intenta descubrir el misterio que encierra su origen.

Y… como os decía al comienzo de esta reseña, le doy mi más sincera enhorabuena a su autor, Thosa Lozaquin, pues su obra es digna de una gran ovación, y os lo digo en serio, si os va este género literario, no podéis dejar pasar la oportunidad de leer esta novela. Os va a gustar mucho, lo prometo. Y no es para nada ñoña, al contrario, algo fuerte y gráfica diría yo, pero se lee perfectamente. Por mi parte, aquí me bajo, pero echaré un vistazo a otras obras que he visto que Tosha tiene también por ahí…

PUNTO FUERTE: Lo bien escrita que está. Se nota que el autor se ha documentado muy bien y que ha invertido mucho tiempo en escribir, corregir y editar esta novela. Las cosas bien hechas, llevan su tiempo, pero el resultado es mucho mejor.

PUNTO FLOJO: La portada, (por decir algo), pero los que me conocéis, sabéis que con los libros a mi se me gana con la cubierta en la mayoría de los casos, pero en esta ocasión el asunto de la cubierta me ha dado un buen escarmiento, pues el contenido supera con creces a su envoltorio.